¿Qué es la filosofía? Más allá de una definición

27 de marzo de 2025

La trancisión del mito al logos, el hombre y el cosmos.

No podríamos empezar sin dudas con lo más obvio. Que es la Filosofía?, o como diriamos en mi tierra; con que se come eso?.  La filosofía, etimológicamente derivada del griego (philosophía), combina los términos «philo» (amor) y «sophia» (sabiduría), significando literalmente «amor a la sabiduría». Esta concepción originaria nos revela que la filosofía no era simplemente una disciplina académica, sino una forma de vida y una búsqueda incesante.

A lo largo de la historia, la filosofía ha recibido múltiples definiciones, evidenciando su complejidad y amplitud. Como señaló Bertrand Russell, cualquier definición de filosofía variará según la perspectiva filosófica que se adopte, pues la filosofía misma es un campo en constante cuestionamiento y redefinición. No obstante, podemos comprenderla como una disciplina académica y conjunto de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo. Esta caracterización nos muestra que la filosofía es, ante todo, un ejercicio de indagación sistemática sobre todo lo existente.

Más allá de ser un mero ejercicio intelectual, la filosofía constituye una actitud fundamental del ser humano frente al mundo. Es «intrínseca a la condición humana», no simplemente un conocimiento adquirido, sino una postura vital ante la realidadEsta «actitud filosófica» implica mirar todo lo que existe, desde lo más simple hasta lo más complejo, con asombro y extrañamiento, buscando comprenderlo desde nuevas perspectivas. En este sentido, filosofar es negarse a aceptar pasivamente la información, es cuestionar lo aparentemente obvio y buscar comprender todas las cosas en su profundidad.

Diferencias con otras formas de conocimiento

La filosofía se distingue de otras formas de conocimiento por su enfoque y metodología. A diferencia de la religión, que se basa en la revelación divina y la fe, la filosofía fundamenta sus reflexiones en la razón y el análisis lógico. Mientras la ciencia moderna se enfoca en fenómenos específicos y verificables empíricamente, la filosofía aborda cuestiones fundamentales que trascienden el ámbito puramente experimental, como la naturaleza de la realidad, el conocimiento, la ética y la existencia humana.

Esta disciplina produce un conocimiento sistemático basado en la argumentación y la creación de conceptos. No existe límite para los temas que puede abordar, siempre que se puedan someter al examen racional y generar conocimiento válido. La filosofía, en su esencia, es «el análisis lógico y racional de todo aquello relevante para la existencia humana, individual y colectivamente, con base en la comprensión del ser y del universo».

Con la primera concepción de la idea, el hombre se torna poco a poco en un hombre nuevo, y todo eso se pasa primeramente en el campo espiritual,  desarrollándose en todas las comunidades de la antigua Grecia.

– Edmun Husserl

Los grandes ámbitos del pensamiento filosófico

El pensamiento filosófico, desde sus orígenes, se ha organizado en diferentes ámbitos o ramas que abordan distintas dimensiones de la realidad y la experiencia humana. Ya en la antigüedad, Diógenes Laercio presentó una división en tres partes de la investigación filosófica griega, clasificación que fue compartida por pensadores como Platón, Aristóteles y los estoicos.

La filosofía natural o física la “physika” se ocupaba del estudio de la constitución y los procesos de transformación del mundo físico. Esta rama, antecesora de las ciencias naturales modernas, investigaba los principios fundamentales que rigen el universo material. Los filósofos pre-socráticos fueron pioneros en este campo, buscando el arché o principio originario de todas las cosas en elementos como el agua, el aire o el fuego.

Por otra parte, la filosofía moral o ética (êthika) se dedicaba al estudio del bien y el mal, la justicia y la virtud. Esta esfera del pensamiento filosófico reflexiona sobre cómo debemos actuar y qué valores deberían guiar nuestra conducta. La ética filosófica nos desafía a considerar qué acciones son moralmente correctas o incorrectas y por qué, ayudándonos a tomar decisiones éticamente informadas.

Finalmente, la filosofía metafísica y lógica “logikós” exploraba cuestiones relacionadas con la existencia, la causalidad, Dios, la razón y otros objetos abstractos. Esta rama fundamental aborda las preguntas más profundas sobre la naturaleza última de la realidad y nuestras capacidades para conocerla. Los filósofos metafísicos investigan lo que existe más allá o detrás del mundo físico, mientras que los lógicos analizan las estructuras del razonamiento válido.

El surgimiento histórico del pensamiento filosófico

La filosofía como disciplina sistemática surgió en la antigua Grecia aproximadamente entre finales del siglo VII a.C. y principios del siglo VI a.C. Este nacimiento no fue casual, sino que respondió a condiciones históricas y culturales específicas que permitieron el florecimiento de una nueva forma de pensamiento. 

La Grecia de aquel período experimentaba importantes transformaciones sociales, políticas y económicas: el desarrollo del comercio marítimo, el surgimiento de las polis o ciudades-estado autónomas, y un contacto cada vez mayor con otras civilizaciones del Mediterráneo y Oriente Próximo. Al mismo tiempo uno de los grandes puntos claves que diferenciaba Grecia de otros pueblos en esa época fue la libertad de pensamiento caracterizada por su estructura social y política en relación a la práctica religiosa y la aparición de los grandes poetas.

Estas circunstancias favorecieron la aparición de pensadores que comenzaron a buscar explicaciones naturales para los fenómenos del mundo, alejándose progresivamente de las interpretaciones mitológicas tradicionales. La filosofía se convirtió así en «la manera por la cual los griegos antiguos encontraron para explicar el mundo, los fenómenos y los acontecimientos de manera racional». Este cambio representó una auténtica revolución intelectual, que algunos historiadores han denominado como el paso del mythos al logos, es decir, de la narración mítica al discurso racional.

El contexto geográfico también jugó un papel crucial en este proceso. Las primeras escuelas filosóficas surgieron principalmente en las colonias griegas de Asia Menor (actual Turquía) y la Magna Grecia (sur de Italia), regiones de gran dinamismo comercial y cultural donde la diversidad de ideas y el contacto con tradiciones intelectuales de Mesopotamia, Egipto y otras civilizaciones estimularon nuevas formas de pensamiento. Estas influencias externas, combinadas con el espíritu crítico y la curiosidad intelectual que caracterizaba a la cultura griega, crearon el caldo de cultivo perfecto para el nacimiento del pensamiento filosófico.

La transición del mito al pensamiento racional

Antes del surgimiento de la filosofía, las explicaciones sobre el origen del mundo, los fenómenos naturales y el comportamiento humano se articulaban principalmente a través de relatos míticos y religiosos. Estos mitos, transmitidos por poetas como Homero y Hesíodo, proporcionaban respuestas basadas en las acciones de dioses y héroes, atribuyendo los fenómenos naturales y sociales a causas sobrenaturales. Sin embargo, hacia el siglo VI a.C., algunos pensadores comenzaron a cuestionar estas explicaciones y a buscar principios naturales que permitieran comprender el cosmos de manera racional.

Los primeros filósofos, conocidos posteriormente como «presocráticos», desarrollaron teorías que intentaban explicar el origen y la estructura del universo a partir de elementos naturales y principios racionales. Este cambio representó una innovación radical: por primera vez, se buscaban explicaciones basadas en la observación y el razonamiento, sin recurrir a intervenciones divinas o fuerzas sobrenaturales. 

La filosofía presocrática se desarrolló durante la Grecia Antigua, en el período anterior al surgimiento de las ideas filosóficas de Sócrates y trajo una nueva visión sobre el mundo y explicaciones racionales para fenómenos que, a la época, eran descritos por medio de la mitología».

Esta transición no fue abrupta ni completa; durante siglos coexistieron explicaciones míticas y racionales, incluyéndose mutuamente. No obstante, el surgimiento del pensamiento filosófico marcó un punto de inflexión fundamental en la historia del conocimiento humano, estableciendo las bases para el desarrollo posterior de la ciencia y la investigación racional del mundo.

Los objetivos fundamentales del pensamiento filosófico

El pensamiento filosófico persigue objetivos que trascienden la mera acumulación de conocimientos, apuntando hacia una comprensión más profunda y transformadora de la realidad y la experiencia humana. Como refleja la etimología de la palabra, la filosofía es fundamentalmente un «amor a la sabiduría», una búsqueda permanente que no se satisface con respuestas superficiales o convencionales. Este anhelo de sabiduría implica una actitud crítica y reflexiva ante todas las dimensiones de la existencia.

Uno de los objetivos primordiales de la filosofía es reflexionar sobre las cuestiones fundamentales de la vida humana, buscando respuestas que nos permitan vivir de forma más plena y satisfactoria. La filosofía no se contenta con describir el mundo tal como aparece ante nosotros, sino que busca comprender sus fundamentos últimos, las causas profundas de los fenómenos y el sentido de nuestra existencia. En esta búsqueda, el pensamiento filosófico aborda preguntas esenciales sobre la naturaleza de la realidad, el conocimiento, la verdad, los valores morales y estéticos, la mente y el lenguaje.

Otro objetivo fundamental de la filosofía consiste en proporcionar una lente crítica a través de la cual podamos examinar y cuestionar las suposiciones que subyacen a nuestras creencias y acciones. Esta función crítica permite desvelar prejuicios, inconsistencias y limitaciones en nuestros modos habituales de pensar, abriendo nuevas perspectivas y posibilidades de comprensión. Al cuestionar lo aparentemente obvio, la filosofía nos invita a profundizar en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.

La filosofía también busca desarrollar métodos rigurosos de pensamiento y argumentación que permitan evaluar críticamente diferentes posturas y teorías. A lo largo de su historia, ha elaborado sofisticadas herramientas conceptuales para analizar problemas complejos, formular argumentos válidos y detectar falacias o razonamientos defectuosos. Este arsenal metodológico, que incluye la lógica, la dialéctica y diversas formas de análisis conceptual, constituye una aportación invaluable para todas las disciplinas del conocimiento.

La influencia de la filosofía en el desarrollo de las diferentes civilizaciones y tradiciones culturales ha sido inmensa y multifacética. Como sistema de pensamiento crítico y reflexivo, la filosofía ha contribuido decisivamente a la conformación de visiones del mundo, valores y prácticas sociales que definen la identidad de distintas culturas. Esta influencia se ha manifestado en ámbitos tan diversos como la política, la religión, el arte, la ciencia o la educación.

En la civilización occidental, el pensamiento filosófico griego estableció principios fundamentales que siguen siendo pilares de nuestra cultura: la valoración de la razón como instrumento de conocimiento, la búsqueda desinteresada de la verdad, el ideal de vida examinada, la concepción de la política como ámbito de deliberación racional o la importancia de la educación para el desarrollo humano. Estos principios, reinterpretados y transformados a través de los siglos, han configurado decisivamente nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.

La filosofía ha ofrecido también herramientas conceptuales para comprender y orientarse en tiempos de crisis y transformación. Como señala uno de los textos, la filosofía nos proporciona «una herramienta indispensable para comprender el mundo que nos rodea, para reflexionar sobre nuestras acciones y para cultivar una vida más plena y significativa». En momentos de incertidumbre, cuando los marcos de referencia tradicionales se tambalean, el pensamiento filosófico nos ayuda a reexaminar nuestros presupuestos y a buscar nuevas formas de entender y habitar el mundo.

Conclusión

La filosofía, más allá de ser una disciplina académica o un conjunto de teorías abstractas, representa una forma fundamental de aproximarse al mundo y a la existencia humana, caracterizada por el cuestionamiento crítico y la búsqueda de comprensión profunda. Como ciencia primordial, la filosofía ha proporcionado los fundamentos conceptuales y metodológicos que hicieron posible el desarrollo del conocimiento sistemático en diversos campos. Su influencia en la configuración de tradiciones culturales y civilizaciones ha sido decisiva, ofreciendo marcos de referencia para comprender la realidad, orientar la acción y dar sentido a la experiencia humana.

En un mundo cada vez más complejo y cambiante como el nuestro, el pensamiento filosófico sigue siendo una herramienta indispensable para navegar la incertidumbre, cuestionar prejuicios arraigados y buscar respuestas a las preguntas fundamentales que nos definen como seres humanos. La filosofía nos invita a no conformarnos con respuestas superficiales, a examinar críticamente nuestras creencias y a buscar permanentemente una comprensión más profunda de nosotros mismos y del mundo que habitamos. En este sentido, el «amor a la sabiduría» que define etimológicamente a la filosofía sigue siendo una aspiración vital tan relevante hoy como hace 2500 años.

"Escrito por Telosvirtus, aficionado a la filosofía, la historia, el arte y la psicología. Este blog es mi espacio para aprender, compartir y ayudar a otros a encontrar un propósito."